Sander-Says
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Siempre escribí sobre el mundo: los caminos, las montañas, los océanos, las personas y las tormentas. Aquel era el único lenguaje que conocía, lo único que comprendía. Con el tiempo tambien pude entender al viento, que me susurró vestigios de un nuevo lenguaje, que me impulsó más allá del cielo.
De pié sobre los cimientos de la Tierra pude aprender un nuevo idioma: el del universo. Y entonces ya mis escritos no solo eran sobre los océanos o las montañas, personas o caminos; sino también sobre las estrellas, las estelas, las lunas y planetas.
El tiempo: que resulta ser en mi vida la medida para todo aquello que no puede ser medido, ha resultado ser mi maestro todos estos años. Me ayuda ha comprender el mundo, y ha descifrar los mensajes del viento, ha conocer el universo.
De aquel vasto universo, como del mundo aun continuo aprendiendo; comprendí que todo lo que existe allá fuera (lunas, estrellas, montañas y oceanos) existen por igual en mi interior, en lo profundo, más al fondo de donde habitan mis pensamientos.
Que grande mi sorpresa, y que penoso mi pesar cuando te encontré viviendo allí dentro. Fue sin más cuando por fin comprendí que hay un lenguaje que aun no comprendo: ¿Compredes tú, tu corazón?
-Toca bellas melodías cuando te pienso- no las comprendo. Cada día, siempre allí imparable y honesto: él sabe cosas sobre mi que no puede decirme el tiempo, él toca para mi hermosos, tristes y a veces tempestuosos sonetos.
El me ha cantado sobre ti, yo aún aprendo: a veces me enojo y digo que él nada sobre el mundo comprende, luego me calmo y entiendo que el corazón no entiende de ideologías, él solo toca su soneto.
Sandy Ramírez
Santo Domingo, R.D