Sander-Says
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Pensamiento #2
Cuando la luna es dueña del cielo se hacen visibles aquellas luces lejanas, y nunca como antes sabemos con seguridad que allí hay algo. Sea arriba o abajo. En la noche, cuando nos abandona la luz tanto el cielo como nosotros brillamos. En la oscuridad descubrimos quienes somos. Solo en la oscuridad sabemos que existimos.
É incluso los dioses al observarnos, algunos de nosotros apartan para que su luz fragüe senderos en lo más profundo del infinito: de donde en alguna ocasión surgió todo en La Tierra.
Sigue pues, entonces vigente la promesa de que cuando la luna se haga dueña de la noche, y nuestra luz fragüe senderos entre las estrellas, los dioses encontrarán el camino de regreso a nuestra Tierra.
Sandy Ramírez
Santo Domingo, R.D